viernes, 16 de agosto de 2019

San Roque, confesor y peregrino

Vida de san Roque incluida en La leyenda dorada de Santiago de Vorágine. Traducción de Fray José Manuel Macías en Alianza Editorial, colección Alianza Forma, 2ª edición de 2016, pp. 954-955. La versión castellana del padre Macías se realizó sobre el texto latino completo, publicado en la revisión del doctor Graesse de 1845.

Imagen de San Roque
conservada en Cavite, Filipinas.


El confesor san Roque nació en Montpellier, ciudad de la región narbonense. Sus padres se llamaban Juan y Liberia. A los doce años de edad comenzó a mortificar su cuerpo con rigurosas abstinencias. Muertos sus progenitores distribuyó entre los pobres una cuantiosísima hacienda, renunció al título de nobleza que le correspondía, y se lo cedió a un tío suyo juntamente con el gobierno de los pueblos, villas y tierras que constituían los dominios que de su padre había heredado; cambió sus ricas ropas por otras muy modestas y, con un sombrero en la cabeza, unas alforjas al hombro y un cayado en la mano, salió de su casa a Italia en viaje de peregrinación.

Hallábase entonces este país infestado de una terrible epidemia que causaba estragos entre la gente; muchas fueron las ciudades italianas, entre ellas Roma, liberadas de la peste por el piadoso peregrino sin más antídoto que el de trazar sobre ellas la señal de la cruz. Al llegar a la ciudad de Piacenza, que también estaba apestada, san Roque se alojó en un hospital lleno a la sazón de enfermos, y con el mismo procedimiento de la señal de la cruz los sanó a todos. Pero inmediatamente después fue él quien cayó enfermo a causa de una saeta que se le clavó en su pierna izquierda¹.

Superada esta enfermedad, durante la cual pasó por indecibles padecimientos, y recuperada la salud, regresó a su tierra, en donde le ocurrió lo siguiente. Hallábase Francia por aquel tiempo en guerra. Al llegar él a Montpellier en hábito de peregrino, pese a que la ciudad formaba parte de los dominios que había heredado de su padre, fue tomado por espía de los enemigos, apresado y conducido a la cárcel. Cinco años permaneció en la prisión, sometido a increíbles y espantosos sufrimientos. Y todo lo soportó el santo con admirable paciencia, hasta que por fin el 17 de agosto de 1327, a sus 32 años de edad (tras pedir a Dios que en adelante se dignase, por su mediación, librar de la peste a cuantos se encomendasen a él), se durmió en el Señor. Junto a su cuerpo se encontró una cédula con esta inscripción: «Se hace saber que toda persona amenazada de epidemia que se encomiende a Roque, se librará, por su intercesión, de contraer la perniciosa enfermedad».

Cuando su tío, el gobernador de Montpellier, descubrió que el tan maltratado prisionero que acababa de fallecer en la cárcel de la ciudad era su sobrino Roque, anegado en lágrimas de dolor se hizo cargo de su santo cuerpo, mandó celebrar en su honor solemnísimas exequias, le dio piadosa sepultura, y dispuso que se construyera a sus expensas una magnífica iglesia dedicada a él.

En 1415, al regresar del concilio de Constanza, los padres conciliares se libraron, por intercesión de san Roque, de contraer una horrorosa peste. Con tal motivo su cuerpo fue llevado a Italia y paseado procesionalmente por las tierras del país, en el que, debido a la infinidad de milagros que hacía por dondequiera que pasaba, comenzaron a construirse innumerables basílicas y capillas dedicadas a él.

En 1485 sus restos, que habían sido devueltos a Montpellier y yacían nuevamente en su antigua sepultura, fueron hurtados piadosamente y llevados a Venecia, en donde las autoridades de la ciudad y el pueblo veneciano les tributaron un devotísimo recibimiento y los colocaron en celebérrimo templo² construido expresamente en su honor.

La fiesta de san Roque se celebra el 16 de agosto.



¹ La iconografía de san Roque incluye siempre a sus pies la figura de un perro. Infectada la llaga de la pierna, nuestro santo se trasladó a un bosque cercano para no contagiar a los vecinos de Piacenza, y allí recibía cada día la visita de este animal, que le llevaba un panecillo asido de la fauce. El perro lo tomaba cada día de la mesa de su amo, un hombre acomodado llamado Gottardo Pallastrelli. El cual, después de ver la escena repetidamente, decidió un día seguir al lebrel. De esta forma, penetró en el bosque y encontró al pobre moribundo. Movido por la caridad, lo llevó a casa, lo alimentó y le hizo las curaciones oportunas. El bueno de Gottardo, después de comprobar la santidad de aquel hombre y de haber escuchado las palabras del evangelio que le enseñó, decidió peregrinar como él. Otras versiones populares afirman que fue el mismo perro quien curó al santo, después de lamerle la herida de su pierna varias veces.

² Diseñado por Bartolomeo Bon el Joven, acabó de construirse en el año 1494. Se ubica en Campo San Rocco, en el sestiere de San Polo. En su fiesta de cada año, el dogo de Venecia hacía una peregrinación al sepulcro del santo.


jueves, 11 de julio de 2019

Conmemoración solemne de Nº Padre San Benito


O beáti viri Benedícti sancta præconia ! O inæstimábilis diléctio charitátis ! qui, dum sæculi pompam contémpsit, ætérne vitæ conjúctus est.
Oratio
Éxcita Dómine in Ecclésia tua Spíritum, cui beátus Benedíctus Abbas servívit: ut eódem repléti, studeámus amáre, quod amávit; et ópere exercére, quod dócuit. 
Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte ejúsdem Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.

+ + + + + + 

¡Oh, santas proclamas del bienaventurado varón Benedicto! ¡Oh, inestimable amor de caridad! El cual, al tiempo que menospreció la pompa del siglo, quedó ligado por siempre a la vida eterna.
Oración
Suscita, Señor, en tu Iglesia, el Espíritu (Santo) al cual sirvió el dichoso Abad Benedicto; para que, repletos del mismo, nos esforcemos en amar lo que él amó; y en obrar lo que él nos enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo: que contigo vive y reina en la unidad del mismo Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



sábado, 27 de abril de 2019

Oración por España

Santa María Inmaculada,
patrona del ejército español,
ora pro nobis

DIOS PADRE NUESTRO, que por designio de tu infinita bondad, has puesto a nuestra patria bajo la protección de la Inmaculada Concepción y del Apóstol Santiago, guarda a España de todo peligro y fortalécela frente a toda adversidad; guía a los españoles al fulgor de tu luz; protege a nuestras Fuerzas Armadas; preserva la unión de la Nación y ampáranos bajo el manto de Nuestra Madre Inmaculada, con la intercesión del Apóstol Santiago, patronos del pueblo español. 

Líbrala de sus enemigos, confunde a sus adversarios y convierte a nuestra patria española en un lugar de justicia y de paz, en que se respeten los valores que tu Hijo nos legó y que han sido nuestro cimiento a lo largo de la historia.

Concédenos, por intercesión de la multitud de santos que han sido en nuestro suelo testigos de tu amor, permanecer siempre fieles a las profundas raíces cristianas de nuestra historia.

Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Santiago Apóstol,
ora pro nobis

Santa Teresa de Jesús,
ora pro nobis

domingo, 21 de abril de 2019

Surréxit Dóminus vere. Allelúia, allelúia


Luis de Morales: Resurrección de Cristo. 1566
Madrid, Museo del Prado

¿Fue Cristo el primero en resucitar?


Santo Tomás de Aquino: Tratado del Verbo encarnado. Cap. 53, a. 3 / fragmento

Está lo que se dice en 1 Cor 15, 20: Cristo resucitó de entre los muertos, como primicias de los que duermen, porque ―comenta la Glosa― resucitó el primero en el tiempo y en la dignidad.

Solución: La resurrección es la vuelta de la muerte a la vida. Pero son dos los modos en que uno es arrancado de la muerte. Uno, cuando esa liberación se limita a la muerte actual, de suerte que alguien comienza a vivir de cualquier manera, después de haber muerto. Otro, cuando alguien es librado no sólo de la muerte sino también de la necesidad y, lo que es más, de la posibilidad de morir. Y ésta es la resurrección verdadera y perfecta. Porque, mientras uno vive sujeto a la necesidad de morir, en cierto modo le domina la muerte, según aquellas palabras de Rm 8, 10: El cuerpo está muerto por causa del pecado. Y lo que es posible que exista, existe de algún modo, esto es, potencialmente. Y así resulta evidente que la resurrección que sólo libra a uno de la muerte actual, es una resurrección imperfecta.

Hablando, pues, de la resurrección perfecta, Cristo es el primero de los resucitados, porque, al resucitar, fue el primero de todos en llegar a la vida enteramente inmortal, conforme a aquellas palabras de Rom 6, 9: Cristo, resucitado de entre los muertos, ya no muere. Pero, con resurrección imperfecta algunos resucitaron antes que Cristo [vid. Mat 27, 52], para demostrar de antemano, como una señal, la resurrección de Aquél.

martes, 9 de abril de 2019

De cómo los peregrinos de Santiago han de ser recibidos




Los peregrinos, tanto pobres como ricos, han de ser caritativamente recibidos y venerados por todas las gentes cuando van o vienen de Santiago. Pues quienquiera que los reciba y diligentemente los hospede, no sólo tendrá como huésped a Santiago, sino también al Señor, según sus mismas palabras, al decir en el Evangelio: El que os reciba a vosotros, a mí me recibe. Hubo antiguamente muchos que incurrieron en la ira de Dios, porque no quisieron recibir a los necesitados y a los peregrinos de Santiago. 

En Nantua, que es una villa entre Ginebra y Lyón, la tela de cierto tejedor que negó pan a un peregrino de Santiago que se lo pedía, cayó súbitamente al suelo rota por medio.

(...) En la ciudad de Poitiers, dos nobles galos que volvían cierta vez de Santiago sin recursos, pidieron posada por amor de Dios y del Apóstol desde la casa de Juan Gautier hasta san Porcario, y no la encontraron. Y habiéndose hospedado en la última casa de aquella calle, en la cabaña de un pobre, junto a la iglesia de San Porcario, hete aquí, pues, que por castigo de Dios, un rapidísimo incendio asoló toda la calle en aquella noche, comenzando por la casa en que primero habían pedido posada hasta aquella en que se habían albergado. Y eran unas mil casas. Pero aquella en la que se habían hospedado los siervos de Dios, quedó intacta por la gracia divina.

Por lo cual sépase que los peregrinos de Santiago, tanto pobres como ricos, han de ser justamente recibidos y diligentemente atendidos.

Liber Sancti Jacobi. Códex Calixtinus. Edición de A. Moralejo, C. Torres y J. Feo. CSIC. Santiago de Compostela. 1951. Págs. 575 - 576.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Cuaresma 2019 / tiempo de conversión

Capítulo IX del Discurso de la Verdad, compuesto por el venerable don Miguel Mañara, caballero de la Orden de Calatrava y Hermano Mayor de la Santa Caridad sevillana. 


Antonio de Pereda: Alegoría de la vanidad.
 
Museo de Historia del Arte, Viena

Vio en el desierto un santo solitario a un hombre, que había hecho un haz de leña para llevarle a cuestas, y vio que probó a subirlo sobre los hombros, y no podía; y el remedio que buscó fue hacer más leña, con que acrecentó la carga, y menos podía subirla. Se reía el santo ermitaño de la locura de este hombre, hasta que le dijo un ángel:

—Más locos son los hombres que dejan para mañana su conversión. No pueden hoy levantar su corazón a Dios con la grave carga de sus pecados, y esperan a mañana, con muchos más, levantarse más ligeros.

Los más de los hombres de este miserable siglo no se acuerdan de volverse a Dios, si no es cuando el mundo los deja, y entonces, a más no poder, lo hacen, porque con la muerte los deja el tiempo. 


Tarde acordó Faraón, rey de los egipcios, a conocer a Dios en el mar Bermejo: arrepentido quiso volver atrás, pero las aguas le embarazaron el camino y quedó muerto en ellas (Ex 14). Las vírgenes necias (Mt 25, 1-13) tarde aparejaron sus lámparas, por lo cual se quedaron fuera. 

En la apretura y riguroso trance de la muerte, de maravilla se halla buena disposición: cosa es muy rara que tenga contrición verdadera el que antes no la tuvo. El santo rey David dice (salmo 6): «No hay quien se acuerde en la muerte de Vos». Pues, ¿quién se acordará? «El que vive, Señor, el que vive», responde el rey Ezequías en su cántico (Is 38, 19)no el que está agonizando con dolores, ansias y desventuras.

Acuérdate de tu criador en el tiempo de la juventud —dice el sabio— antes que se oscurezca el sol de tu entendimiento y las estrellas de tus sentidos. No seas como el otro ignorante, que cuenta el cardenal Belarmino, que a la hora de la muerte pedía a grandes voces tiempo para hacer penitencia, y oyeron los que le ayudaban a bien morir una tenebrosa y espantosa voz que le decía:

—Necio, ¿ahora que el sol se pone pides tiempo de penitencia? ¿Qué hacías cuando te alumbraba todo el día?

Y en estas miserables congojas dio su alma a los demonios. Bien parece ser falsa la penitencia de los tales, pues en sanando vuelven a sus vicios. La necesidad les fuerza a que digan las verdades, no la buena voluntad. Son como los ladrones, que no confiesan sus delitos sino a puros tormentos, cuya confesión no los libra de la pena, antes les da la muerte. 

Cornelis Norbertus Gysbrechts  (Amberes, 1630 - 1675)